EL LEGADO DE BOURNE
La cuarta película del espía más buscado de Hollywood se estrenó en nuestros cines el 15 de agosto.
La película concentra varios momentos de acción, tensión y una determinación por vivir sin iguales.
No es la película más buena de la saga, en mi opinión es la peor de las cuatro, sin embargo tiene sus momentos buenos. Este film era innecesario, pues no pasa nada relevante, comienza en un campo de pruebas físicas de Alaska; mientras, los peces gordos del gobierno deciden eliminar al resto de Superhombres como Bourne, quedando únicamente con vida nuestro protagonista, Aaron Cross (Jeremy Renner), en esa parte podemos ver una buena escena entre un humano y un máquina, pues para poder sobrevivir, Aaron deberá eliminar a un avión no tripulado enviado por sus mismos jefes, dirigidos por Eric Byer (Edward Norton).
Para poder sobrevivir Bourne se alía con una de las doctoras que trabajaron en el proyecto de crear las medicinas que dan las habilidades a estos autómatas orgánicos (Rachel Weisz). Y viajarán hasta Asia para poder crear una medicina que se adapte al organismo de Aaron, después de eso nos presentan una buenísima persecución sobre motocicletas, al ser perseguidos por uno de los últimos siervos de la CIA, más perfectos que Aaron, después de eso la película acaba y nos deja con un cierto mal sabor de boca, pues es un final muy abrupto y la película no lleva a ninguna parte.
Si queréis ver una buena película de acción, os la recomendaría, pero si esperáis ver algo más allá, como la primera parte de Bourne, no la veáis, será una pérdida de tiempo y dinero
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